El comercio es una práctica de tipo económica que consiste en comprar, vender, o intercambiar productos, materiales, servicios, entre otros, para lograr como contrapartida de éstos, beneficios de tipo económicos.
Dicha actividad económica se efectúa fuera de los límites de una nación, caso que se conoce formalmente como comercio exterior, el comercio exterior busca suplir una demanda interna que no puede ser satisfecha por los bienes producidos dentro del mismo país. También busca aumentar con la demanda externa la venta de la producción de bienes y servicios que sobrepasan la demanda interna.
De acuerdo con el tipo de productos exportados o importados, el comercio exterior se puede clasificar en agrícolas, industriales, productos terminados, semi-elaborados o de materias primas. Según la clase de servicios, el comercio exterior se divide en financieros, educativos, informáticos, electrónicos, virtuales.

A través del comercio exterior, se puede lograr el mejoramiento de la competitividad, promover las cadenas productivas, fortalecer la pequeña y mediana industria, desarrollar actividades relacionadas con la conservación, defensa y protección ambiental. Todo esto genera bienestar y calidad de vida. Es necesario dejar a un lado las diferencias y retomar las inversiones, las oportunidades que ambos países tienen para brindar son variadas, principalmente en el sector agrícola, tecnológico, energético, infraestructura, telecomunicaciones y servicios. La idea es aprovechar esas cualidades.
El comercio exterior le conviene al bolsillo de las personas y empresas, ya que la mayor competencia fomenta la productividad, eficiencia y mejores precios. Le conviene a los negocios locales que aumentan automáticamente sus mercados y acceso a materias primas de mayor calidad y de mejores condiciones económicas.
